lunes, agosto 20, 2007

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(Esto va para Blog laFuga)

Lo que más me ha gustado (y lo que menos)

Me he portado pésimo. He estado a mil corriendo entre las películas y de un lado para otro, y no me había detenido aquí. De todas maneras, ha llegado una reivindicación en este último día de festival. Entre los asistentes, como se ha visto aquí, como se ha visto en los comentarios de pasillo, hay una cierta perplejidad. Independiente del fenómeno de la avalancha inabarcable de películas, se han mostrado cosas y se han tenido actitudes que hacen cuestionar en algún grado las elecciones de curatoría de este SANFIC3. Recogiendo algunos de las frases escuchadas: mostrar ‘Pecados’ en Parque Arauco (el nuevo mall-sedecentral-atrasmanos) para la inauguración, tener una competencia internacional más o menos floja y llena de óperas primas. Y así.

Yo creo que nuestro SANFIC está aprendiendo de sí mismo, y que indudablemente en términos operativos está funcionando de un mucho mejor modo que el año pasado. Es cierto que las competencias todavía son más o menos precarias, pero ello (creo) en la medida en que el festival aparezca dentro del mapa global, podrá irse mejorando paulatinamente. Lo que sí estoy en profundo desacuerdo es en escoger Parque Arauco como sede central, un lugar casi inalcanzable por el transporte público es hace una decisión editorial que corta de inmediato un segmento de la población santiaguina y le da un perfil incluso más elitista. Además las salas son planas y uno tiene que doblar su cuello hacia arriba. Aunque no me paguen nada por decirlo, lo digo igual: no hay nada como Hoyts La Reina.
Ahora , las películas.
He visto bastantes y recojo muy pocas. ‘Palestine blues’, documental de la competencia internacional realizado por Nida Sinnokrot, es hasta el momento mi favorita. Sinnokrot es artista plástico de origen palestino-estadounidense, y narra con una cámara en exceso precaria (DV) la historia del pueblo palestino que estaba siendo aislado de Israel por la construcción de una barrera de seguridad, proceso iniciado durante 2002. Desde un lugar levemente autobiográfico, con el proceso del retorno al lugar de origen incluido, la película es capaz de sintetizar dimensiones políticas y emocionales sin ser grandilocuente. Hay momentos memorables, entrevistas a niños palestinos que demuestran mayor conocimiento político de la situación que el que uno tiene como espectador. La articulación de la historia que se narra se torna mucho más importante que su puesta en escena, algo improvisada, adecuada a las condiciones del contexto: muchas imágenes están captadas incluso desde el bolso de la cámara para así poder ocultarla. Varios diálogos están entonces en negro. El espacio palestino es entonces esa construcción virtual, sin imágenes, sin algo a qué anclarse, sin una tierra en la cual fijarse.
Con Carola aterrizamos muy a pito de nada en ‘Unrequited Love’, una película inglesa dirigida por Chris Petit, realizador y escritor. Un tono visual fuera de convención, utilizando cámaras de seguridad callejeras mezcladas con registros actorales más concretos. Todo remite a una observación experimental acerca de las relaciones de pareja, del cine como mecanismo de reproducción de imágenes, de múltiples referencias literarias. La carencia de ‘relato’ hace que el metraje sea fácilmente catalogado como ‘de ensayo’, más que una ficción propiamente tal. Los bordes, como siempre, son difíciles de definir. En fin, expectativas previas –casi nulas- ampliamente superadas.
He visto bastantes más (‘Warchild’, ‘La memoria de los otros’, ‘Longing’, ‘Ça brule’, ‘Syndromes and a Century’, ‘Un verano en Berlín’, ‘Pool of Princesses’, ‘I want to dance’,‘La vida me mata’ y ‘Analog Days’) pero me quedo con estas dos. Más tarde, ceremonia de clausura y adiós a este SANFIC3. Y aún más tarde, un dossier fugado más amplio y sistemático sobre este festival.

1 comentarios:

kungan dijo...

Y cómo recibieron tu proyecto??
Lo proyectaste, no?
Megabrazo